MADRES PRESAS  

En el pabellón de maternidad de la Unidad 33 del Centro Penitenciario de Los Hornos, provincia de Buenos Aires, conviven 63 niños junto con las prisioneras. Niños que nacieron en prisión y muchos no conocen lo que existe más allá del encierro.
En Argentina la ley permite a las madres reclusas tener a sus hijos con ellas hasta un máximo de 4 años porque dice que la vivencia cerca de la madre es lo mejor para el niño, aun a costa de las consecuencias negativas que derivan de vivir entre los muros carcelarios. Luego deben partir con su familia o, en el caso de no tenerla, a un instituto de menores.
La mayoría de las prisioneras están detenidas esperando juicios con cargos de robos, tenencia o tráfico de drogas y asesinatos. Sufren largas demoras antes de sus juicios y muchas son abandonadas por sus familias a partir de su detención.
Sus hijos comparten la vida en pocos metros, el encierro y la pobreza. No fueron juzgados por ningún delito, pero están presos.

 
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